MARCOS 12: 29-31 Mar 12:29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Mar 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Mar 12:31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
   
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La naturaleza del Espíritu Santo

Este estudio intenta establecer la naturaleza del espíritu santo según las Santas Escrituras. Es un estudio fácil de seguir, con mucha referencia a textos de la Biblia.

Introducción

El espíritu santo se designa "la fuerza activa de Dios" en la Traducción del Nuevo Mundo. Nos enseña la Sociedad Watchtower que no tiene personalidad, sino que es una fuerza impersonal, algo como la luz. Y, por supuesto, se rechaza la posibilidad que pueda formar parte de la "Trinidad"

Sin embargo, existen muchos dentro de la Cristiandad que afirman que el espíritu santo es una persona, un ser personal y divino, y dicen que las Santas Escrituras apoyan esta posición. En estas páginas intentaremos analizar su identidad a la luz de las Santas Escrituras, examinándolas cuidadosamente para descubrir la verdad acerca del espíritu santo, y permitiendo que Jehová Dios nos guíe a través de su Palabra.

El espíritu santo tiene atributos de "personalidad"

Los siguientes textos nos muestran parte de la naturaleza del espíritu santo que difícilmente puede demostrar una fuerza no personal.

1Cor.2.11: tiene conocimiento (de igual modo que el espíritu humano)

Rom.15.30: es capaz de amar (¿puede una fuerza amar?)

Hech.10.19: habla (usado un total de ocho veces en Hechos, por ejemplo 11.12; 13.2); ver también 1Tim.4.1; 2Sam.23.2; Rev.2.7; 2.17, etc.)

Hech.15.28: expresa opinión, de la misma manera que otras personas

Hech.28.25: habla la verdad, a través de los profetas

Rom.8.27: tiene intención, o mente, es decir, la capacidad de pensar

1Cor.12.11: tiene voluntad, y autoridad para repartir dones

El espíritu santo actúa como una "persona", o "ser espiritual"

Estos siguientes textos nos muestran una actividad del espíritu santo que sólo puede ser llevado a cabo por una persona.

Jn.14.26: enseña (ver 1Cor.2.13), recuerda, consuela

Jn.16.13,14: oye y habla; recibe y declara; glorifica a Jesús

Hech.8.29: habla, conversa, con otras personas

Rom.8.26: ayuda y intercede

Gál.4.6: clama

Podemos relacionarnos con él como persona

La relación del creyente con el espíritu santo se describe en términos propios de una relación personal.

Mat.12.31: blasfemar, hablar contra él (como contra el Hijo)

Hech.5.3: mentirle, tratarle con engaño

Rom.8.16: da testimonio a nuestro espíritu (una relación personal)

Ef.4.30: contristarlo (es decir, que siente emociones, un atributo que únicamente corresponde a personas)

Heb.10.29: insultar, hacer afrenta a, o "ultrajar con desdén"

El espíritu santo es "el otro consolador"

La palabra "para&klhtoj", parakletos, o "consolador, ayudador, abogado", se usa de Jesús en 1Jn.2.1, y sólo se usaba de una persona, para referirse a una ayuda jurídica en forma de un defensor personal, un abogado. No puede aplicarse a una "fuerza" impersonal. Al prometernos "otro" consolador en Juan 14.16, se espera uno como el primero, es decir, una persona como Jesús. Además, en el griego, al prometerles "otro consolador", Jesús usa la palabra "a)/lloj", allos para "otros", y no "e(/teroj", heteros. "a)/lloj" significa "otro del mismo tipo" (de donde tenemos la palabra "alopecia", por ejemplo), mientras "e(/teroj" significa "otro de tipo distinto" (como "heterosexual"). Para ilustrar, si pides un café en un bar, y es tan bueno, pero tan bueno, que decides tomarte otro, pides "allos" café. Sin embargo, si es tan malo, pero tan malo, que lo devuelves para pedir otro, pides "heteros" café. Es decir, el espíritu santo es un "parakletos" del mismo tipo que el Señor Jesús, y ofrecía a los discípulos la misma relación que Jesús había tenido con ellos cuando en la tierra.

La gramática griega alude a la personalidad del espíritu santo

Cuando habla del espíritu santo, Juan normalmente sigue las reglas del griego y usa un pronombre neutro (e0kei/no, ekeino, o au)to&, auto) cuando habla del pneu~ma, pneuma, o espíritu, que es un sustantivo neutro (p.ej. Jn.14.17). Cuando habla del para&klhtoj, parakletos, un sustantivo masculino, usa el pronombre neutro e0kei/noj, ekeinos, o au)toj, autos (Jn.16.7). En Jn.14.26; 15.26, al usar los dos sustantivos juntos, usa el pronombre masculino. Sin embargo, en Jn.16.13,14, cuando únicamente usa pneu~ma, pneuma , el sustantivo neutro, pasa por alto las reglas de la gramática y coloca el pronombre masculino e0kei/noj, ekeinos. Así demuestra que consideraba el espíritu santo un "alguien" más que un "algo".

Juan 14-16 habla del espíritu santo como de una persona

Ya vimos que Jesús llamaba al espíritu santo el "otro consolador", una función puramente personal. En 14.26, Jesús nos habla del espíritu santo, "que el Padre enviará en mi nombre". No es costumbre "enviar" una fuerza impersonal, y mucho menos en nombre de otra persona. Este "enviado" enseñará a los discípulos y les hará recordar los dichos de Jesús. En 15.26-27, Jesús nos dice que "cuando llegue" el espíritu santo, "dará testimonio acerca de mí; y ustedes han de dar testimonio...". Notemos que es muy inusual hablar de la "llegada" de una fuerza, y que el espíritu santo "da testimonio" de la misma manera que los discípulos. En 16.7-14, el espíritu santo es enviado, llega, da evidencia convincente, guía, habla (y no por su propio impulso), oye lo que otro dice, glorifica a Jesús (¡qué humildad!), recibe de otro y declara a los discípulos.

¿Podemos de veras afirmar que estas son acciones de una fuerza puramente impersonal? ¿Tienen sentido estas afirmaciones si son hechas de una fuerza? ¿No es más razonable atribuirlas a una persona?

Estos atributos personales no pueden considerarse una mera "personificación" de una fuerza activa impersonal

Aunque algunos de los atributos considerados en estos capítulos de Juan (u otros pasajes) podrían quizás aplicarse a una "fuerza", como si fuera una "personificación" de una fuerza, el mensaje total de este pasaje muestra la personalidad del espíritu santo. Las llamadas "personificaciones" de la Biblia vienen en versículos figurativos aislados, y acerca de realidades o conceptos abstractos que nadie nunca confundiría con una persona. Decir que "la sabiduría tiene hijos" (Luc.7.35), que la muerte y el pecado son "reyes" (Rom.5.14,21) o que el agua y la sangre son "testigos" (1Jn.5.6-8), junto con el espíritu santo, no los convierte en personas. Sería absurdo, ya que son realidades impersonales, que reciben definiciones impersonales en otras partes de la Biblia. Ninguna de estas personificaciones viene repetidas tantas veces en un mismo pasaje sin contenido simbólico como los atributos personales dados al espíritu santo en Juan 14-16.

El mismo lenguaje se usa hablando acerca de Jehová Dios y Jesucristo

Ciertamente la Biblia usa lenguaje figurativo para hablar del espíritu santo, pero esto no demuestra que no sea una persona, especialmente delante de las muchas características personales que se le atribuyen. El espíritu santo es comparado a fuego, pero Jehová (o el ángel de Jehová, igualmente un ser personal) le aparece a Moisés en la zarza como fuego. La Biblia también dice que Dios es "fuego consumidor" (Heb.12.29; ver Dt.4.24; 9.3), lo que no le resta personalidad. El hecho que aparezca el espíritu santo en forma de paloma no comprueba la falta de personalidad del espíritu santo más que los textos donde Dios aparece como fuego comprueban lo mismo.

Los seguidores de Jesús eran bautizados en espíritu santo. También dice Pablo que "fuimos bautizados en Cristo Jesús" (Rom.6.3), y no por ello mantenemos que Jesús no fuera una persona. Las personas pueden "llenarse" de espíritu santo, y Ef.5.18 exhorta a que nos llenemos "de espíritu". Sin embargo, en Ef.3.19, Pablo ora para que los creyentes sean llenos "de toda la plenitud de Dios" (traducción literal de KIT: TNM añade las palabras "que Dios da" sin corchetes y sin justificación del griego que dice muy claramente plhrwqh~te ei0j pa~n to_ plh&rwma tou~ qeou~, plerozete eis pan to pleroma tou zeou). (Ver también 4.10; Col.2.9,10.) El uso de este lenguaje no comprueba que Jehová Dios y Jesús no fuesen personas!

También podemos ser "ungidos" de espíritu santo. Pero Juan nos comenta que "la unción de él les está enseñando" (1Jn.2.27), dando personalidad a la "unción", hablando de una función de la persona con quien han sido ungidos. "Razonamiento" (p.136) dice que "ninguna de estas expresiones sería apropiada si el espíritu santo fuera una persona". ¿Debemos aplicar esta conclusión a Dios mismo y a Jesucristo? Visto que se aplican estos términos a ellos también, debemos concluir que su uso no excluye la personalidad del espíritu santo.

¿Cómo es posible tener a "una persona" viviendo en nosotros?

Si el espíritu santo "vive" en el creyente, se argumenta que es imposible que una persona tenga a otra persona "viviendo" en él. Sin embargo, este mismo lenguaje se aplica de la misma manera a Jesucristo y a su Padre, y no por ello decimos que ellos no son personas. Las Santas Escrituras admiten la posibilidad que una persona, un ser humano, pueda tener a otro ser espiritual viviendo "en" él:

Mc.9.17: Un niño "tenía" un espíritu inmundo; este espíritu estaba de alguna forma viviendo en su vida

Jn.14.23: El Padre y el Hijo harán su morada con el creyente

Jn.14.10: Jesús decía que su Padre estaba "en él" ("unión con" no viene en el griego)

Jn.17.23: Jesús deseaba estar "en" los creyentes (aquí tampoco viene "unión con" en el griego)

Col.1.27: "Cristo en ustedes" (el griego dice sencillamente "en")

Las obras de eruditos confirman la personalidad del espíritu santo

En "Razonamiento" (p.400) leemos una cita de la "New Catholic Encyclopedia" que parece apoyar la idea de que el espíritu santo no fuera una persona. Sin embargo, cuando colocamos el texto citado dentro de su contexto (la parte omitida se resalta en negrilla), nos dice así: "Aunque los conceptos del N[uevo] T[estamento] sean mayormente una continuación de los del A[ntiguo] T[estamento], en el N[uevo] T[estamento] hay una revelación gradual que el Espíritu de Dios es una persona. La mayor parte de los textos del N[uevo] T[estamento] revelan que es espíritu de Dios es algo, no alguien; esto se ve especialmente en el paralelismo entre el espíritu y el poder de Dios" (Vol.XIII, p.575). La postura de los escritores queda clara: aunque muchos textos tratan del espíritu santo como un "algo", su personalidad queda comprobada a través de la revelación completa de las Escrituras Griegas Cristianas. La cita dada fuera de contexto hace a la obra decir lo opuesto de lo que en verdad pretende comunicar.

El espíritu santo es considerado como Dios en las Escrituras:

Después de considerar el testimonio bíblico sobre la personalidad del espíritu santo, debemos tratar otros aspectos de la revelación divina sobre su identidad. La Biblia parece establecer fuera de toda duda que el espíritu santo es un ser personal, y que no existe razón por reducirle a una mera "fuerza". Sin embargo, ¿quién es este alguien entonces? ¿Puede considerarse propiamente Dios mismo?

La Biblia identifica el espíritu santo con Dios

Varios pasajes de la Biblia claramente identifican el espíritu santo con Jehová Dios mismo:

Hech.5.3,4,9: Ananías y Safira trataron con engaño al espíritu santo, es decir, a Dios (según Pedro), al mismo espíritu de Jehová; Pedro dice que mentir al espíritu santo es mentir a Dios mismo

Hch.28.25-27: Pablo aplica al espíritu santo palabras habladas por Jehová (ver Is.6.9,10), identificándole con el mismo Jehová; ¿quién habló estas palabras? ¿Jehová o el espíritu santo?

Job 33.4: La obra de la creación, acto de Jehová, se atribuye al "espíritu de Dios" (ver también 26.13)

Sal.33.6: Otra vez se nos dice que el espíritu es autor de la creación, identificando el espíritu con el único Creador (ver también Sal.104.30)

Mat.28.19: ¿Cual es "el nombre" (singular, uno) que puede ser aplicado tanto al Padre como al espíritu (¡y al Hijo!); "o)/noma", onoma ("nombre") se usa en las Escrituras Griegas Cristianas 228 veces, y, con la excepción de cinco referencias a cuatro lugares (Mc.14.32; Luc.1.26; 24.13; Hech.28.7; Rev.3.12), siempre se refiere a personas; aquí, a una persona divina.

2Cor.3.17,18: Aquí Pablo dice sencillamente "Jehová es el Espíritu", y sigue hablando de "Jehová [el] Espíritu" (ver Hech.8.29). ¿Qué puede ser más claro?

Mat.12.32: Hablar contra el espíritu santo se considera el pecado sin perdón, aun por encima de hablar contra el Hijo del Hombre; implica que el espíritu santo es una persona divina.

Jn.3.3,8: Nacer del espíritu equivale a nacer de Dios (1Jn.3.9,5.1,4)

1Cor.12.4-11: ¿Quién "ejecuta todas estas operaciones", Dios (v.6) o el espíritu (v.11)? Se identifica el espíritu con Dios mismo.

La Biblia le asigna los atributos de Dios mismo

A parte de estas citas que identifican al espíritu santo con el mismo Dios, existen otros pasajes que atribuyen al espíritu santo atributos que sólo son de Dios, demostrando su verdadera naturaleza e identidad.

Sal.139.7: Es omnipresente (ver paralelo con Jehová ["tú"] en v.8); ver también Jn.14.17

Zac.4.6: Tiene poder para cumplir su propósito (también Luc.1.35)

Heb.9.14: Es eterno (ver también Jn.14.16)

Sal.51.11: Es santo (ver también Rom.1.4)

2Tim.1.7: Es espíritu de amor, y Dios es amor (1Jn.4.16)

Ez.37.14: Da vida (ver Gén.2.7; Rom.8.2,11)

1Pe.1.2: Nos santifica (ver también 2Tes.2.13; Rom.15.16; comp. Jn.10.36; 17.17; 1Tes.5.23; Heb.2.11

Los títulos del espíritu santo lo identifican con Dios, y con Cristo

El espíritu santo se identifica inseparablemente con Jehová Dios, y con Jesucristo. No es sencillamente el "espíritu santo", sino el mismo espíritu "de" Jehová, su propio espíritu:

Espíritu de Jehová: Ju.3.10; Is.61.1; Ez,11,5; Luc.4.18; 2Cor.3.17 etc.

Espíritu de Dios: 2Cr.15.1; Ex.31.1; Nu.24.2; Ez.11.24; Mat.3.16; Fil.3.3

Espíritu de Cristo: Ro.8.9; Gál.4.6; Fil.1.19; 1Pe.1.11

Espíritu de Jesús: Hech.16.7

Conclusión

Viendo este cuadro de la revelación global de las Escrituras, es difícil ver cómo se puede negar no sólo la personalidad del Espíritu Santo de Dios, sino también su deidad. Sí existen algunos textos aislados, donde se podría decir que se referirían a una personalización del espíritu santo, pero estos textos no deben interpretarse sin tomar en cuenta la totalidad de la revelación bíblica sobre el asunto. Esta revelación es contundente en atribuir al espíritu santo personalidad, y luego en identificar este ser personal con Dios mismo.

Instamos al lector a meditar en estos pasajes, pedir la guía de Jehová Dios para entender su Palabra, y sacar sus propias conclusiones. Que cada uno tenga el valor de recibir y aceptar el testimonio de las Santas Escrituras por encima de cualquier doctrina de origen humana.

 
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